Transporte público en Estambul

El Ayuntamiento de Estambul se ha tomado muy en serio la necesidad de conectar todos los puntos de esta gran urbe a través del transporte público. Se trata de una tarea admirable. No olvidemos que, además de contar con alrededor de doce millones de habitantes, Estambul tiene más de 100 kilómetros de largo, ocupa más de 1.000 kilómetro cuadrados y está dividida en tres partes por el mar. A pesar de sus esfuerzos, el caos del tráfico dificulta los movimientos de ciudadanos y turistas, y la red pública debe valerse de los servicios de métodos de transporte más tradicionales, como los dolmus o taxis colectivos.

Toda la red de transporte público funciona con jeton (monedas que valen por un viaje y que se pueden comprar en las taquillas de cualquier parada) o con akbil (utensilio magnetizado que se recarga con dinero en determinadas taquillas, como, por ejemplo, las de la plaza de Taksim). No hay diferencia entre usar un sistema o el otro.

Autobuses

Los autobuses pueden llevarte a cualquier parte de Estambul, pero son una lotería. En primer lugar, no resulta fácil saber cuál es la línea que te lleva a una determinada parte. Lo más sencillo es irse a la taquilla de información de la central de Taksim y preguntar qué línea te lleva a un lugar determinado. En segundo lugar, el tráfico está tan congestionado que, dependiendo del día, puedes quedarte atascado durante bastante tiempo. No obstante, las líneas que comunican Eminonu y Karaköy y la plaza de Taksim funcionan bastante bien, así como las que comunican Taksim con los barrios de Besiktas y Ortakoy.

Tranvía y metro

Las líneas de tranvía y de metro funcionan con sobresaliente. Para el turista, las más útiles serán la línea que comunica el barrio de Kabatas con Karakoy, Sirkeci, Eminonu, la explanada de Sultanahmet, Beyazit (Universidad de Estambul) y Çemberlitas. El trayecto se paga con un jeton (1,30 YTL, unos 70 céntimos de euros). Hay un línea de tranvía histórico que recorre la calle Istiklal. Este tranvía está compuesto por un único vagón de color rojo y es bastante pintoresco.

Como Estambul es una ciudad con varias colinas y por tanto con muchas subidas y bajadas, también podréis serviros de los funiculares para amortiguar un poco el cansancio. Kabatas y Taksim están comunicados por funicular. También Tünel (la plaza que está al final de la calle Istiklal) y Karakoy. Esta última parada está junto al puente de Galata. Finalmente, Eyüp tiene una línea de funicular que pasa sobre la ladera del cementerio y finaliza en la cumbre de la colina donde se halla el café Pierre Loti. Tanto los tranvías como el funicular funcionan hasta las doce de la noche todos los días.

Barcos

La red de ferries (vaporler) cubre también algunas de las rutas más interesantes para el turista. Además del pequeño crucero por el Bósforo, el ferry nos permite cruzar hacia el lado asiático de la ciudad de forma mucho más rápida que el autobús, ya que los puentes, a pesar de contar con cinco carriles de ida y cinco de vuelta, suelen estar colapsados por el tráfico. Hay muelles de transporte público en Kabatas, Karakoy, Eminonu, Sirkeci, Besiktas y Kadikoy.

Desde el muelle de Karakoy salen los barcos que atraviesan el Cuerno de Oro y llegan hasta Eyüp, a los pies del café Pierre Loti. Se trata de una ruta muy interesante. En las dos orillas pueden encontrarse edificios históricos, como la Torre de Gálata, la antigua Fábrica de Tabaco, la mezquita de Süleymaniye y la de Rustem Pasa. Los turistas que, debido a la escasez de tiempo no puedan hacer la excursión a través del Bósforo, pueden realizar esta ruta alternativa. Es indispensable no marcharse de Estambul sin haber disfrutado de un paseo por el mar.

Dolmus

Otra de la opciones para ir de un lugar a otro de la ciudad es tomar un dolmus. Son unos taxis colectivos que realizan rutas fijas. Cada dolmus tiene al menos diez plazas, aunque los precios varían según la línea que cubra. Son algo más caros que el transporte público, pero más baratos que tomar un taxi. Al principio impresiona un poco ver cómo la gente se sube y se baja del dolmus en marcha, pero son absolutamente fiables. Los turcos, como gente hospitalaria que son, siempre se ofrecerán a indicarte dónde tienes que bajar para ir a un determinado sitio. Para informaros sobre las líneas de dolmus que están cerca de vuestro alojamiento, preguntad en el hotel.

Llegar a los aeropuertos

Uno de los mejores inventos de Turquía es la línea de autobuses Havas, que comunica los dos aeropuertos con el centro de la ciudad. Los autobuses tienen hueco para llevar las maletas –son autobuses interurbanos— y se cogen a la salida del aeropuerto. El trayecto cuesta entre nueve y diez liras (unos cinco euros) y termina en la plaza de Taksim. Desde allí, podrás llegar a través del transporte público a cualquier lugar de la ciudad.

Taxis

Finalmente, Estambul cuenta con una gran flota de taxis, por lo que siempre se puede recurrir a este medio de transporte para llegar a cualquier sitio. Sus precios son económicos comparados con los de España, pero conviene advertir a los turistas que los taxistas turcos son muy dados a manipular las tarifas que cobran a los visitantes.